Fue un día para olvidar que comenzaba con graves problemas en unos amortiguadores que, a pesar de haberlos enviado a reparar, habían vuelto «sin tocar», lo que se traducía en un susto en la primera pasada que llevaba a Manu a pegar contra un árbol, dañando gran parte de la delantera, dirección incluida. Enderezaba a duras penas para terminar, pero tras sufrir en las dos siguientes, terminaba en el puesto 39 de la general, situación agravada con la rotura de la bomba del agua nada más pasar meta.


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