Buen inicio de los hermanos Sampedro que, muy finos, marcaban un séptimo, un sexto y un séptimo mejor crono en los tres primeros tramos. Pero en el cuarto, todo se torcía al romperse un tubo de combustible que arrojaba gasolina sobre una de las ruedas traseras, haciendo el coche inconducible, lo que les hacía ceder mucho tiempo. En la noche del viernes conseguían reparar y salían el sábado muy lastrados, pero con muchas ganas, marcando tan buenos cronos que les permitían finalizar la carrera en un meritorio sexto puesto absoluto.


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